jueves, 27 de octubre de 2011

ALFABETO DE LA VIDA COMUNITARIA



A gradecer a Dios el regalo de las personas con quien convivimos.
B uscar el bien común por encima de los intereses personales.
C orregir con amabilidad al hermano que se equivoca.
D ar lo mejor de uno mismo, estando siempre disponible para el servicio.
E stimar a los demás reconociendo sus capacidades.
F ortalecer al decaído integrándolo a la vida comunitaria.
G anar la confianza del hermano arrimando el hombro para llevar su carga.
H ablar com sinceridad, sin falsos halagos, pero con amabilidad.
I nterceder por los otros a Dios antes que por los intereses propios.
J untarse al que otros apartan o desprecian.
L evantar al que ha tropezado o se ha hundido.
Llorar con el que llora y cantar con el que esta alegre.
M ediar entre los hermanos que no se comprenden.
N ecesitar de la mano del compañero sin complejos.
O lvidar el miedo a ser considerado el último de la comunidad.
P reocuparse por el débil o el necesitado.
Q uitar los obstáculos de los prejuicios.
R espetar las opiniones de los demás.
S alir al encuentro del hermano: a su mentalidad; a sus necesidades.
T olerar los defectos y límites con buen humor.
U nir con la concordia a los hermanos para así vivir en paz con todos.
V alorarse con realismo sin considerarse más que los compañeros.
Y uxtaponerse al lado del que necesita un empujoncito.
Z anjar las desavenencias y ofensas sin resentimiento.
(Autor desconocido)